Bitácora de la asignatura Derecho Civil

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Práctica virtual Diciembre 2007 (Grupo de Mañana)

Toribia, después de mantener un largo noviazgo con Filipides, aquejado desde hacía tiempo de una psicosis maniaco-depresiva, que en algunas fases agudas mostraba delirio, contrajo matrimonio con él en fecha de 1 de mayo de 1994. al término de un año interpuso demanda de nulidad matrimonial alegando carencia de consentimiento matrimonial dada la enfermedad crónica de su marido.

Fundamentos Jurídicos:

Debemos comenzar indicando que la doctrina de la invalidez del matrimonio ha sido una de las más controvertidas en el derecho de familia, por la dificultad de adaptar al matrimonio las categorías elaboradas para el negocio jurídico patrimonial, tanto por afectar al status de las personas como por tender aquel a fundar una situación duradera y no transitorias de obligación.

El art. 73 Cc contiene el elenco de los supuestos de nulidad del matrimonio y determina que es nulo cualquiera que sea la forma de su celebración:
1º El matrimonio celebrado sin consentimiento matrimonial.
2º El matrimonio celebrado entre las personas a que se refieren los arts. 46 y 47, salvo los casos de dispensa conforme al art. 48.
3º El que se contraiga sin la intervención del juez, alcalde o funcionario ante quien deba celebrarse o sin a de los testigos.
4º El celebrado por error en la identidad de la persona del otro contrayente, o en aquellas cualidades personales que, por su entidad, hubieren sido determinantes de la prestación del consentimiento.
5º E contraído por coacción o miedo grave.

Debemos centrarnos en las causas de nulidad relativas al consentimiento matrimonial, y las que se refieren al error en las cualidades de la persona del otro contrayente, puesto que en el presente supuesto de hecho debemos dilucidar la causa de nulidad matrimonial que se pretende, y su admisibilidad.

En congruencia con el art. 45.1 Cc, el art. 73, 1º Cc declara nulo el matrimonio celebrado con falta de consentimiento matrimonial y también determina la invalidez del matrimonio celebrado con error en la identidad de la persona del otro contrayente o en aquellas cualidades personales que, por su entidad, hubieran sido determinantes para la prestación del consentimiento (Art. 73.4º CC), así como el contraído por coacción o miedo grave.

En cuanto al consentimiento matrimonial el mismo puede definirse como la voluntad consciente de la persona que lo presta de establecer con otra el vínculo que comporta la institución matrimonial. Esta voluntad falta en los casos en que se exprese formalmente el consentimiento pero con reserva mental, cundo se incurre en error obsta tío por ignorancia del valor de la declaración o del significado esencial del matrimonio, o cuando se simula éste. En tales supuestos el matrimonio que se contrae es nulo.

Destaca, en relación con el supuesto planteado, el denominado error obstativo, es decir, aquél que impide la formación del consentimiento en relación al negocio jurídico de que se trate, siendo asimilado al error vicio del consentimiento. En relación con el matrimonio el error obstativo implica la falta de consentimiento, el desconocimiento del significado de la declaración o la esencia del vínculo matrimonial, y se encuentra acogido en el primero de los supuestos de invalidez matrimonial anteriormente citados.

No obstante, en relación con la demandante de la nulidad del matrimonio, no nos encontramos ante un supuesto de error obstativo, dado que la misma, en el momento de prestar en consentimiento tenía plena capacidad de conocimiento del significado de su declaración de voluntad, y de la esencia del vínculo matrimonial que estaba contrayendo.
A parte de todos estos impedimentos, el art 56.2º dispone que si alguno de los contrayentes estuviere afectado por defectos o anomalías psíquicas, se exigirá un dictamen médico sobre su aptitud para prestar consentimiento; lo que implica que solamente podrán contraer matrimonio cuando el informe sea favorable. Si el dictamen favorable a la aptitud se revela posteriormente equivocado dará lugar a la nulidad del matrimonio por falta de consentimiento matrimonial o por error en las cualidades de la persona ( art 73 1º y 4º).

Sin embargo, en el caso de que se acreditase que en el momento de la declaración de voluntad por parte del marido, y en base a que la enfermedad psicológica que padece puede conllevar una limitación de su capacidad cognoscitiva, el mismo no se encontraba en pleno uso de sus facultades, y por ello no podía conocer el alcance, significado y efectos de la declaración de voluntad que emitía, el matrimonio celebrado sería nulo.

A pesar de lo anteriormente indicado, la mujer alega como causa de nulidad del matrimonio el hecho de que el marido parezca una enfermedad psicológica, cuestión que a nuestro entender afecta al consentimiento prestado por ella.

El vicio de la voluntad invalidante del matrimonio consistente en el error en la persona del otro contrayente, alcanza al error en la identidad de la persona; así como el error en las cualidades personales de ésta que, por su entidad, hubieran sido determinantes de la prestación del consentimiento.

Hay que excluir de su concepto la creencia errónea sobre cualquier cualidad que se estima que posee el otro contrayente, pues hay una equivocación que esáa en la principal naturaleza de las cosas. Hay que calificar el error a través de la vía objetiva, en el sentido de que serán los necesarios para el cumplimiento de los fines del matrimonio y las que conocidamente han sido el presupuesto para dar el consentimiento por quien alega el error.
El error en las cualidades personales del contrayente, en este caso, el error acerca de la existencia de la enfermedad parecida por Filipides, plantea la necesidad de indicar una serie de criterios que determinen su virtualidad invalidante. Es doctrina jurisprudencial constante la que indica que, a pesar de la actitud uniformizadora adoptada por el Art. 73.4º Cc, esta causa tiene un alcance restringido, reconduciendo tradicionalmente el error en las cualidades de la persona a lo que los canonistas llaman error cualitatis redundans in errores personae.

En este sentido la STS 11 de julio de 1987 (RJ 1987/5459), entre otras, indica en su fundamento jurídico segundo: “para apreciar si las antes meritadas circunstancias personales no se daban en el demandado y ello era ignorado por la actora, era necesario interpretar y valorar los hechos y conductas de ambos cónyuges sobre todo en el período de relaciones mantenidas por los esposos durante el noviazgo y que de un examen de dichos hechos y conductas tal como habían quedado acreditados en las actuaciones se llegaba a la conclusión de que las alegadas por la actora no eran hábiles para engendrar la causa de nulidad esgrimida en la demanda; es decir, que se establece una afirmación de carácter fáctico que, para que el motivo en análisis pudiera prosperar, se requería fuera desvirtuada poniendo de relieve, por la vía adecuada, las pruebas obrantes en el procedimiento demostrativas de los defectos atribuidos al demandado que por su «entidad» hubieran sido bastantes para que la actora no prestara su consentimiento al matrimonio. En definitiva, el motivo al carecer de base fáctica que le sirva de apoyo no puede ser acogido”.

A lo que cabe añadir que en cualquier caso esta clase de motivos de nulidad matrimonial, el error en las cualidades de la persona han de tener un carácter invencible, es decir, el error debe tener la suficiente entidad para impedir al sujeto que lo padece conocerlo.

En el supuesto de hecho planteado, consideramos que a pesar de que Toribia alega una falta de consentimiento matrimonial, sobre la base, de un error en las cualidades personales del otro contrayente, no estaríamos ante un supuesto de error invencible, o de imposible conocimiento, por lo que no afectaría al consentimiento matrimonial, dado que los contrayentes mantienen una larga relación de noviazgo, y Filipides se encontraba aquejado desde hacía tiempo de una psicosis maníaco- depresiva, con fases de delirio agudas, resulta imposible considerar que Toribia no tenía conocimiento a la hora de prestar el consentimiento matrimonial, de la existencia de esta enfermedad.

Además, debemos tener en cuenta que el art 76 indica que, en cualquier caso la acción de nulidad caduca y se convalida el matrimonio si los cónyuges hubieran vivido durante un año después de desvanecido el error.

Danaizeth I. Gómez Díaz.
Elvia Lucía García García

2008-01-09 23:38 | Categoría: | 0 Comentarios | Enlace

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