Bitácora de la asignatura Derecho Civil

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Primera práctica virtual 09-10. Grupo de Mañana. Ponente: Carmen Mónica García González

ANTECEDENTES DE HECHO


En el periódico “El Chafardero Indomable” se publica un anuncio donde que gratifica por
encontrar un perro perdido.


FUNDAMENTOS DE DERECHO


Primero.‐ este caso versa sobre una “declaración unilateral de voluntad”. La admisibilidad de
que la declaración unilateral de voluntad pueda producir efecto obligatorio alguno en el
ordenamiento español ha sido muy debatida en sede doctrinal y jurisprudencial.
Sin embargo, la opinión hoy mayoritaria admite que, en casos excepcionales, la declaración
unilateral de voluntad produce efectos obligatorios, aunque falta acuerdo sobre cuáles son
esos casos excepcionales.


Aunque la excepción más comúnmente admitida es la de la “promesa pública de recompensa”
que es el caso que nos ocupa. El autor del anuncio ofrece públicamente una gratificación a
quién encuentre al perro pastor belga marrón de nombre Esternocleidomastoideo.
Segundo.‐ los autores coinciden en admitir que la promesa es obligatoria para su promitente
desde el momento en que se publica suficientemente. En este caso se podría entender como
publicado suficientemente el anuncio en un periódico.


Para determinar el acreedor sería aquella persona que encuentre el perro y lo devuelva a
cambio de la gratificación.


Cabría entender que el deudor sería aquella persona publicó el anuncio en el periódico.
Tercero.‐ sin embargo, se discute acerca del fundamento, contractual o unilateral, de la
obligatoriedad del autor del anuncio. Su fundamento último se deriva de los principios de
confianza y responsabilidad, en relación con el de buena fe: la necesidad de proteger la
confianza que la promesa ha podido suscitar entre sus destinatarios. Como fundamento
positivo de la obligatoriedad cabe invocar la costumbre, citada como fuente del ordenamiento
jurídico español en el artículo 1 del Código Civil. Así es indiscutible la práctica habitual de la
promesa pública de recompensa.


Por lo tanto, puede entenderse que entre quien devuelve el perro y el anunciante se deriva la
obligación de gratificar por parte del anunciante al que devuelve el animal.


Cuarto.‐ si ocurre que quien devuelve el perro ignoraba la existencia de una recompensa hay
que tener en cuenta que la obligación no nace de la simple promesa, sino que precisa la
aceptación del destinatario, manifestada a través de un acto por el que se ofrece la
recompensa, en este caso la entrega del perro extraviado. Sin embargo, si tenemos en cuenta
el artículo 1.162 del Código Civil vemos que el pago deberá hacerse a la persona a cuyo favor
estuviese constituida la obligación; por lo tanto, al realizar la entrega del perro debería cobrar
la gratificación, aunque desconozca su existencia, pues está realizando el acto que se exigía y
le corresponde con ello el derecho de crédito. En conclusión, cabe entender la promesa
pública de recompensa como declaración unilateral de voluntad con efectos obligatorios para
el anunciante.


Quinto.‐ si alguien se pone en contacto con el anunciante para comunicarle que acepta
expresamente el anuncio, y se pone a buscar el perro, este individuo está asumiendo
personalmente la prestación. En cualquier caso, hasta que no reúna la condición de encontrar
al perro no tendrá derecho a la gratificación, se trata de un requisito de exigibilidad de la
prestación y es el elemento individualizador del acreedor de la recompensa.

Sexto.‐ la indeterminación de la cantidad prometida como contenido de la gratificación va en
contra del requisito de la determinabilidad de la prestación que establece el Código Civil en los
artículos 1.273, 1.447, 1.448 y 1.449. En cualquier caso está prohibida que la determinación
queda al exclusivo arbitrio de uno de los sujetos de la obligación; por lo que sólo quedaría
como solución que las partes encomienden a un tercero la concreción ulterior de la prestación,
es decir, en este caso concreto la cantidad de la gratificación.
Sin embargo, esta falta de determinación no exime al anunciante de la obligación de entregar
la gratificación puesto que se entiende que la promesa pública de recompensa es obligatoria
para el anunciante desde que dicha promesa es objeto de suficiente publicación; en este caso
se publica en un periódico.


Séptimo.‐ en el caso de que alguien se presente con el cadáver del perro y de acuerdo con lo
establecido en el artículo 1.272 del Código Civil (“no podrán ser objeto de prestación las cosas
imposibles”) no habría obligación de pagar.


JURISPRUDENCIA RELACIONDADA


En la Sentencia dictada el 07‐04‐2008 por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de
Navarra, se establece lo siguiente: con el ladillo "oferta pública" establece la ley 521 de la
Compilación navarra, en su primer inciso, que "toda promesa sobre cosa y bajo condición lícitas
obliga al que la hace desde que es objeto de publicación suficiente, aunque nadie haya
notificado su aceptación", agregando, en su inciso final, que "si una persona determinada
hubiere notificado al promitente su aceptación antes de caducar la oferta, ésta se entenderá
mantenida respecto al aceptante durante un año y día, a no ser que en el momento de la
aceptación se hubiere convenido otro plazo".


La norma, inspirada en el régimen de la pollicitatio romana, identificativa de una promesa
de liberalidad (Digesto 50, 12), aunque comprensiva de toda promesa pública de recompensa,
premio o prestación a quien realice una concreta acción, obtenga un específico resultado,
reúna una cierta cualidad o se encuentre en determinada situación, contempla el nacimiento
de una obligación a cargo del promitente desde el instante en que su unilateral declaración de
voluntad es objeto de publicación, con independencia ‐o abstracción hecha‐ de su aceptación
por el destinatario de la misma y sin necesidad de ella. Desde la publicación de la promesa el
otorgante asume una obligación ya definida en sus términos y vinculante para él, cuya
aceptación en el plazo de caducidad no hace sino identificar al definitivo beneficiario de la
misma y transformar aquella preexistente obligación en un deber de prestación frente a él,
asimismo exigible dentro del plazo legal (año y día) o del convenido en su caso a raíz de la
aceptación.


Se trata pues de una institución, desconocida en el Código civil español, aunque no en otros
Códigos de nuestro entorno (como el alemán, pgfos. 657 a 661 ; el italiano, art. 1989 ; el
portugués, art. 459 o el suizo de las obligaciones, art. 9 ), conceptualmente distinta y
perfectamente distinguible de la oferta de contrato que, hasta su aceptación, no genera las
obligaciones derivadas del contrato a cuya conclusión se endereza, sino sólo el deber jurídico
de mantenerla durante un plazo razonable ( s. 3 noviembre 1993 ( RJ 1993, 8963) , del
Tribunal Supremo); deber que únicamente se traduce en la ineficacia de su retirada o en la
obligación de indemnizar por extemporaneidad en la revocación.


En el Recurso de Apelación núm. 423/2001 ante el Tribunal de la Sección Tercera de la
Audiencia Provincial de León se establece lo siguiente:

“La no admisibilidad se limita a las promesas atípicas, no a las típicas, y aquí cabe incluir tanto
las legalmente típicas (títulos valores y actos unilaterales mortis causa) cuanto las socialmente
típicas (promesa pública). Según Díez Picazo (las declaraciones unilaterales de voluntad como
fuente de las obligaciones y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, en ADC 1974) el único
supuesto claro de declaración unilateral creadora de obligaciones es el de la promesa
unilateral realizada “credendi causa”, esto es, para compensar una actividad o un resultado
que se espera o confía tener. No cabe, para este autor, ni la “causa solvendi” ni la “causa
donandi”. La primera porque presupone necesariamente la preexistencia de la obligación que
se cumple; la segunda por los estrictos condicionamientos a que nuestro ordenamiento
jurídico somete la validez y eficacia de las donaciones, en especial en cuanto a la forma.
Bibliografía empleada en la resolución del caso


􀂾 Curso de Derecho Civil (II) Derecho Privado. Derecho de Obligaciones, Editorial Cólex,
Madrid.
􀂾 Díez Picazo, Luis y Gullón, Antonio; Sistema de Derecho Civil (II). Editorial Tecnos.
􀂾 Código Civil, Editorial Técnos.
􀂾 Bases de Datos Aranzadi.

2010-02-16 19:12 | Categoría: | 0 Comentarios | Enlace

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